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Es el uno de los caminos históricos de Hoyo de Manzanares que la Asociación Cultural El Ponderal ha estudiado y que ofrece en este artículo[1].

Historia Editar

Velazquez

Cacería de jabalíes en el Hoyo. Diego Velázquez. Museo del Prado

La historia de este camino ha estado asociada desde hace siglos al transporte de mercancías a Madrid, pero también a otros usos, como el inmemorial de la caza mayor, a la que tan aficionados han sido nuestros reyes.

El camino fue esencial para el comercio con Madrid: piedra, leña y otros productos menores, como probablemente el hielo[2][3] que, según testimonios de los vecinos, se transportaban en carretas de dos ruedas herradas tiradas por una yunta de bueyes.

La piedra que se transportada era la explotada en las numerosas canteras del municipio, que producía diferentes calidades de granito, siendo las más valoradas la “piedra rubia” y la “berroqueña”, también rubia, pero de grano más fino. Con piedra de Hoyo se construyó el Puente de Toledo, la base de la estatua de Felipe III en la Plaza Mayor de Madrid y, según nuestros vecinos mayores, otros muchos monumentos y edificios en la Capital.

La leña, que históricamente debió ser encina y enebro, se utilizó como fuente de calor en los hogares y la industria madrileña. Durante el pasado siglo XX era fundamentalmente enebro, jara y chaparro, que por su rápida combustión eran productos muy demandados por la industria panadera de Madrid. El camino era también aprovechado por los vecinos de Hoyo para la explotación de sus recursos agrícolas y ganaderos, especialmente en sus tramos más cercanos al municipio. En las inmediaciones del centro urbano –y a menudo imbricadas en él- se encontraban las huertas, en las que también se cultivaban algarrobas y garbanzos. En los campos más cercanos se cultivaba trigo, cebada, avena y lino, mientras que el centeno (con mucho el cereal más cultivado) crecía en los terrenos más alejados, llegando incluso a cultivarse en la Majada del Romero. Para el consumo interno se usaban los mismos materiales que se llevaban a Madrid, pero con un componente de poda de encina que ayudaba a mantener el calor en los hogares.

Este camino ha sido, sin duda, el más importante en los últimos siglos para los vecinos de Hoyo de Manzanares. El registro cartográfico más antiguo (1809) un fragmento que comprende nuestra zona, dibuja claramente el trazado del camino que entra por la “Casa de Ito”, pero no incluye otra variante, la que entraba junto al arroyo Manina en El Pardo. Lo mismo sucede en el mapa de 1853 de Pascual Madoz y Francisco Coello.

Unos años más tarde, en el plano elaborado en 1877 por Carlos Ibáñez e Ibáñez de Íbero y que es esencialmente idéntico al elaborado entre 1916 y 1944 por el Instituto Geográfico Nacional, se observan dos variantes, las que entran por la Puerta del Hito y el Portillón de Manina[4].

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1877. Carlos Ibáñez e Ibáñez de Íbero

El Camino que sale de Hoyo de Manzanares se bifurca para entrar en El Pardo por la Casa del Hito o por el Portillón de Manina

Desde entonces, el camino se ha ido reflejando en todas las cartografías realizadas a una escala suficiente; no sin cambios más o menos importantes en su trazado.

La variante por los Caños de Manina Editar

A lo largo de la historia se han ido trazando los caminos mejor adecuados a cada momento y el camino del Pardo no es una excepción. El primer camino del que tenemos noticia en Hoyo de Manzanares es el que se describe en el siglo XIV (libro de Monterías que mandó hacer Alfonso XI), que comunicaba el Foyo con las Parriellas, localizadas unos metros al sur de la confluencia del arroyo Manina con los actuales límites del Pardo[5].

Según nuestras investigaciones, este camino pasaba por el Barranco de la Casquera y avanzaba hacia la entrada del Manina en El Pardo[6] para continuar luego por la Cañada de Valtravieso hasta llegar al río Manzanares a la altura del cerro de la Marmota.

Manina y Almaján

1809. Detalle del mapa en el que se observan las dos puertas que daban a Hoyo de Manzanares: Manina (izquierda) y Almaján -o Los Bolos (derecha)

Sin duda, es ésta la más antigua de las dos variantes de comunicación con El Pardo que hemos podido reconocer en las cartografías del siglo XIX. En esa época, el camino entraría en el Pardo por la Portillera de Manina y, cuando fue cerrada, por la Puerta de Almaján (en los límites de El Pardo con Hoyo de Manzanares y Colmenar Viejo), que junto a las de Fuencarral, de Castilla, del Reloj y de Hierro (la única que se conserva hoy en día, junto con la de Almaján), era una de las cinco "Puertas Principales" de El Pardo.

Hito y Almaján

1867. Detalle del mapa en el que se muestra la Puerta de Almaján y la Casa del Hito

Sitio Real

En el plano de 1809, aparecen ambas puertas de acceso, a la izquierda, la de Manina y a la derecha la de Almaján, que daba acceso a Casablanca, casa que fue reconstruida por Felipe IV y probablemente se mantuvo como Sitio o Bosque Real hasta 1803, fecha en la que se vendió a particulares. En el Plano levantado en 1867, desaparece el Portillón de Manina, pero figuran la Puerta de Almaján y la Casa del Hito, que probablemente tenía un portillo para dar paso alternativo a los vecinos de Hoyo de Manzanares.

La afirmación de que Casablanca fue Sitio o Bosque Real no es gratuita. De hecho, hemos encontrado un documento que así lo demuestra, aunque haya pasado hasta ahora desapercibido[7]. En 1789, se asignaban un cabo y cuatro fusileros de la Compañía de Fusileros Guardabosques Reales a la protección y vigilancia de Casablanca..

Así pues, podemos afirmar que la que hemos denominado como variante Manina del Camino de Hoyo al Pardo tuvo una especial importancia, al menos hasta 1867, fecha en la que el camino continuaba para entrar por la Puerta de Almaján, hoy cerrada al paso, aunque en pie. La clausura de la Puerta de Almaján debió ser rápida, pues según describía Manuel Ayala en 1898, los vecinos de Hoyo debían pasar por la puerta del Hito[8]: “El sitio del Pardo está allá enmedio del bosque como ya hemos dicho: tiene varias entradas para la comunicación del público y de los pueblos vecinos, de piedra de sillería y verjas de hierro; de éstas algunas son principales y las que deben estar abiertas á todo transeúnte son: La Puerta de Hierro, la de Castilla, la que sale á las Rozas, la de Fuencarral, la del Goloso á Alcobendas, la del Hito para los vecinos del Hoyo; las demás son portillos ó puertas pequeñas, y se abren á proporción de la necesidad de los transeúntes”.

Desde entonces debe acelerarse el deterioro progresivo de esta antigua variante y que podemos comprobar en la cartografía que nos ha llegado sobre ambos caminos desde el siglo XIX a nuestros días.

Un recorrido descriptivo por el camino Editar

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1946. Fotografía aérea de los prados del Camorrillo. Aún no se había construido la urbanización Cercamorra

El camino sale por la Calla Frontera, que recibía también ese nombre en 1860 (Plano histórico municipal).
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Poco después de comenzar a andar, sorprende ver un gran ejemplar de alcornoque, que parece salir de una gran roca sobre la que se apoya el precario vallado de alambre de un corral (el del tío Marcelino) y cercano al primer transormador eléctrico que se instaló en el municipio[9]. El alcornoque es común en el Serrejón y constituye una de las mayores singularidades botánicas de estos montes, casi siempre buscando orientaciones térmicas y frescas, normalmente al Sur y al Suroeste. Sin embargo, este añoso alcornoque es el primer y último ejemplar que se deja ver en el Camino de Hoyo al Pardo.
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Puente de Rolinares

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De ahí continuamos la vía, que cambia su nombre a Perdigueros, y tomamos el desvío a la derecha a la calle del Empedrado, llamada así “porque estaba cubierta de grandes losas de piedra para facilitar el paso de las carretas, como en una calzada romana”, hasta salir a los Prados del Empedrado, tomando diferentes trazados que buscaban el tránsito más fácil hasta el Puente de piedra de Rolinares.

Una vía alternativa para el tránsito de carretas entre Hoyo y el Puente de Rolinares pasaba por la Calle Madrid, que llevaba a la carretera de Torrelodones. Se ve muy bien descrita gráficamente esta realidad en las fotografía aérea de 1946.

La construcción de Cerca Morra al principio de los años 60 modifica ligeramente el escenario, pero los caminos siguen cambiando, no ya por las carretas, sino por senderistas y ciclistas.

En una situación tan cambiante, y aunque el camino original (a mediados del XIX) surgía de la Calle Frontera, probablemente deba considerarse también como histórica la variante que se dirige a -o surge de-la Calle Madrid (en su cruce con la Calle Carrascal) probablemente buscando la mayor comodidad para el paso de las carretas por la cuidada carretera de Torrelodones.
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Fuente y abrevadero Tomasín

Esta zona, aún muy cercana al núcleo urbano, goza de suelos húmedos y profundos, en los que las antiguas huertas se alternan con terrenos adehesados de fresnos y encinas. Aún hoy los fresnos se desmochan en muchas dehesas de la Sierra de Guadarrama, para dar al ganado el ramón en la época en que los pastos ya están agostados y el suelo de la fresneda tiene poco que ofrecer a los rumiantes.
Cerrastrilleros ortofoto

Ortofotografías de1946 y 2014. Se señalan los puntos más significativos

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En el mismo camino, es fácil encontrar zarzales y rosas silvestres. Entre las rocas que asoman en los pastos y en los muros de piedra que dividen las parcelas se detecta la presencia de algunos enebros, arces de Montpellier, escobas, retamas locas, dedaleras, gamones, bocas de dragón, etc, y saliendo de los mismos muros pueden verse los curiosos ombligos de Venus o la manzanilla yesquera. Además, algún almendro junto al camino recuerda la muy cercana presencia del pueblo. Debemos detenernos un momento en el puente de piedra de Rolinares. Tosco en su construcción, servía para que el carretero pudiera salvar las aguas del arroyo Perdigueros mientras los bueyes arrastraban la carga pisando su lecho.
Viñas
Muchos vecinos piensan que el puente debió llamarse originalmente el Puente de los Linares, algo que sin duda cobra sentido si consideramos la cercanía de lugares, como los linares del Cerrillo y de los Fresnos, que aún mantienen esos topónimos, aunque ahora urbanizados.

El arroyo discurre humilde bajo el puente en busca del arroyo Trofa, y en su cauce deja ver algunos fresnos dispersos, así como juncedas entre las cuales se encuentran plantas como el nabo del diablo, la escrofularia acuática, ranúnculos y las populares corujas, que eran recolectadas por los vecinos del pueblo.

Tapia La Viña

Rueda de molino en la tapia de La Viña

Nada más cruzar el puente, el paisaje cambia sustancialmente; los suelos son más pobres y delgados, y el enebro comienza progresivamente a hacerse más abundante, sobre todo a la izquierda del camino, donde a medida que se avanza, la roca se hace más y más presente. También la jara y el cantueso van tomando protagonismo.

A partir del Puente, el camino queda mucho más definido, avanzando entre los parajes del Ensancho de Rolinares y posteriormente el de Pascasio (a a derecha) y el Pesebrillo (a la izquierda) hasta llegar al Cordel de Cerrastrilleros, que nuestro camino utiliza durante algo más de 100 metros. Justo antes de llegar al cordel, saliendo del camino hacia la izquierda, podemos tomar una quebrada que asciende suavemente hacia la Fuente de Tomasín, que enconraremos a unos 100 m y que reconoceremos por el pilón abrevadero, separado de la fuente de los pastores.
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Ortofotografías de1946 y 2014. Se señalan los puntos más significativos. Significativos cambios en la vegetación

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Fuente Señora

En la descripción de este tramo, no puede dejar de citarse la importancia que tuvo Cerrastrilleros para el paso de ganados trashumantes –y probablemente también para el de vecinos y viajeros- entre Torrelodones y Colmenar Viejo y Manzanares el Real.
Laberinto

Ortofotografías seriadas, mostrando la aparición y desaparición de trazados durante los últimos 70 años

El tramo de cordel que tomamos deja a la derecha el ensancho de Pascasio y a la izquierda el Ensancho de las Ánimas. El camino continúa dejanddo a la derecha una pequeña finca alambrada que separa el camino del Cierro de Trofa durante un pequeño tramo. Avanzando después pegados a la pared de piedra del Cierro, una parcela cercada desde hace siglos quizás para proteger los sembrados de los animales silvestres que tan abundantes eran en nuestra sierra antes de la llegada de las armas de fuego.

Nada más dejar atrás el último tramo del Cierro de Trofa, vemos a la derecha restos de una explotación minera superficial. A nuestra izquierda, durante unos pasos, la cerca de La Viña que, siguiendo el trazado actual, se va quedando cada vez más alejada.
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En la imagen aérea puede comprobarse que ambas parcelas carecen de arbolado (La Viña y Cierro de Trofa). Una inspección ocular muestra que las cercas tienen siglos de antigüedad, como muestra la piedra de molino que forma parte de la tapia de La Viña. Ambos datos nos llevan a suponer que fueron de gran importancia para la subsistencia de los vecinos de Hoyo; La Viña, posiblemente para la producción de uvas, y el Cierro de Trofa para la producción de cereal; dos productos que, junto con el lino (linares) eran esenciales para la autosuficiencia de los pueblos de la Sierra durante la Edad Media y el Renacimiento.

El camino actual continúa entre Los Llanos (o Rasos) de Señora y la Majada del Romero, que no mucho tiempo atrás se dedicaron al cultivo de centeno. A 50 metros a la derecha del camino podremos encontrar Fuente Señora, otra de las fuentes de las que cuidan los vecinos del grupo de montaña La Tortuga.

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Peña Lengua

La comparación de las fotografías aéreas de 1946 a 2014 muestra cómo ha ido creciendo arbolado (enebros actualmente de pequeño tamaño) como consecuencia del abandono de la agricultura, que fue una de la actividades de subsistencia en nuestro municipio. Se identifican también, “a vista de pájaro” una enorme variedad de nuevos caminos y la práctica desaparición del trazado antiguo, que ha quedado convertido en una sucesión de senderos.
Majada del Romero y enebro centenario

Canteras de la Majada del Romero y enebro centenario

El análisis seriado de las fotografías aéreas disponibles (1946, 1956, 1961-67, 1975, 1991, 1999, 2006, 2007, 2008, 2009, 2011 y 2014), permite identificar los caminos que aparecen (círculo amarillo) y desaparecen (círculo gris) respecto a anteriores registros. El círculo sin relleno señala un enebro centenario situado al sur de la Majada del Romero y que ha sido utilizado para alinear las ortofotografías.
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Miembros de El Ponderal escuchando las investigaciones sobre la montería de Alfonso XI El Salto de La Muela y sobre la variante que entraba al Pardo por los Caños de Manina

Se comprueba que los mayores cambios se producen tras la construcción de la Pista de Navalvillar (registrada por primera vez en la ortofotografía de 1975), que condiciona la creación de nuevos trazados que comunican mejor con los diferentes destinos del camino. El trazado del camino en 1946 se refleja en el gráfico de 2014 (abajo a la derecha), demostrando una rápida evolución que no se observa en los anteriores y posteriores trazados.

Si miramos hacia atrás podemos admirar La Sierra de Hoyo, también llamada El Estepar o el Serrejón. Esta sierra, con una dirección NorEste-SurOeste, se formó por los movimientos generados por un conjunto de fallas, siendo la falla de Torrelodones una de las principales, que con una longitud de unos 130 kilometros se extiende desde las proximidades de Colmenar Viejo hasta Talavera de La Reina.

Geología
Pendolero y Madrid

Tras este breve descanso, nos encontramos con la Pista de Navalvillar que se cruza en nuestro camino. Enfrente de nosotros está Peña Lengua (930,4 m), una atalaya natural desde donde pueden observarse unas excelentes vistas de toda la zona meridional de la Sierra de Hoyo. Desde este punto además, se ve ya cercano el palacete del Pendolero, los valles del Manina al Este y del Trofa al Oeste. Más hacia el horizonte, el embalse del Pardo, la ciudad de Madrid, y cerro de San Pedro. Los días claros incluso es posible atisbar hacia el Sur-suroeste la silueta lejana de los Montes de Toledo. Tomamos un corto tramo de la Pista de Navalvillar, dejando a nuestra izquierda las canteras de la Majada del Romero y a nuestra derecha un enebro centenario actualmente afectado por una invasión de muérdago enano, una planta parásita que está debilitando las excelentes masas de enebro de la miera de nuestros montes.

El primer desvío a la derecha, nos lleva a un camino que lleva al palacete del Pendolero, que bordearemos, y finalmente a la Puerta del Hito, aunque ese punto fue también el origen de otro camino que llevaba al Pardo entrando junto al arroyo Manina.
Formaciones rocosas
Al poco de entrar en el camino hacia la Puerta del Hito, nos encontramos en la zona de los Callejones del Cascadero, un arroyo que sale desde los Altos de Fuente Coreja hacia el Oeste (derecha) y que vierte en el Trofa. Hacia el Este (izquierda), a la misma altura, nace el arroyo de la Casquera, que acaba vertiendo en el Manina.
Afloramientos
Podremos desde aquí observar parte del paraje por el que se desarrolló la montería del Salto de la Muela, con el Barranco de la Casquera (El Salto de la Muela en el siglo XIV), Casa Blanca y el pico Almaján (cabeça del Ximio) y oculto por ellos el Alto Mogote y el Alto de la Marmota (cabeça de Andrés y cabeça de Mamotar, respectivamente).
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En esta zona el paisaje la encina va robando algo de protagonismo al hasta aquí absoluto dominador del paisaje: el enebro. Siguen acompañándonos los matorrales típicos de Hoyo: jara, cantueso y torvisco, aunque raramente romero.

Al terminar una leve subida, podremos ver en el horizonte un espléndido paisaje con la planicie de la Cuenca de Madrid al fondo. Estamos avanzando hacia la falla de Torrelodones, el escalón que separa la franja serrana de la campiña. Esta falla (también con dirección Noreste-Suroeste como la Sierra de Hoyo), que pone en contacto la cuenca sedimentaria de Madrid con las rocas plutónicas de la Sierra de Guadarrama, no se observa en el camino de El Pardo, siendo visible en las trincheras del ferrocarril, a la altura del casino de Torrelodones.

Podemos recordar aquí las rocas que han sido dominantes hasta ahora, granitos biotíticos con cordierita, porfídicos de grano grueso (Tipo El Cardín-Hoyo de Manzanares, con alguna zona donde afloran leucogranitos de grano fino-medio con variedades pegmatiticas. A partir aproximadamente de la finca EL Pendolero nos encontramos con granitos biotíticos de grano medio a grueso (Tipo El Pendolero-Peguerinos).
Poder 1732

Poder otorgado en 1732 por la Villa de Hoyo de Manzanares para el aprecio de los daños ocasionados por la caza del Real Bosque del Pardo en los panes sembrados.

Pendolero

Ortofotografías de 2014 y de 1946, comparando los trazados del tramo desde Vallelaza a la Puerta del Hito.

El camino a El Pardo no es, ni mucho menos, la mejor zona de Hoyo para observar morfologías graníticas, aunque en algunos de los afloramientos rocosos existentes en las cercanías del camino se pueden ver, entre otras, berrocales, lanchares, marmitas de gigante, acanaladuras y tafonis.

En las cercanías de la entrada norte a la finca de El Pendolero se observan, en el propio camino, varios diques de cuarzo de escasa anchura (pocos centímetros) y poca continuidad lateral (alguna decena de metros).

El camino sigue por la finca de El Pendolero, entra vallas a izquierda y derecha, dejando a la izquierda una puerta que abre a un camino que lleva a Manina y a Casablanca.

A pesar de que la vegetación está bastante degradada por aquí, comienzan a verse en este tramo algunas plantas que no habían hecho acto de presencia hasta ahora, y que son mucho más abundantes hacia el Oeste. Aunque todavía puntuales, arbustos poco comunes en el municipio de Hoyo como el labiérnago, la aulaga hirsuta o la esparraguera silvestre, acompañan a encinas, jaras y enebros, y denotan claramente que la vegetación va cambiando y que nos encontramos en una zona más térmica. Durante todo el paso por la finca de Pendolero, se disfruta de unas magníficas vistas del monte del Pardo y de Madrid, al Sur de la falla de Torrelodones.

En su último tramo, se puede ver un antiguo hito que señala el límite entre El Pardo (Madrid), Torrelodones y Hoyo de Manzanares. A escasos metros del Hito, podemos comprobar la solidez de la construcción de la cerca del Pardo, de casi 100 km, que se construyó por mandato de Fernando VI (1753) para contener la caza y evitar tanto el furtivismo como las elevadas indemnizaciones que año tras año tenía que pagar a los municipios colindantes.

El camino entraba por la puerta del Hito para llegar al Pardo, por un camino hoy asfaltado que ha conservado esencialmente su trazado original.

Un análisis de la documentación permite identificar las zonas en las que el camino ha variado su trazado de 1877 a la actualidad, y que usamos como pretexto para analizar por tramos este camino, utilizando fotografías aéreas (entre 1946 y 2014) para evitar interpretaciones subjetivas.

Puede comprobarse que el camino ha mantenido en este tramo su antiguo trazado, con la excepción de la variante recientemente abierta para evitar el paso por el Pendolero (señalada en el círculo amarillo superior, a la derecha) y que transcurre entre dos vallas metálicas que parten en dos la propiedad. Esta apertura fue un logro de los vecinos de Hoyo de Manzanares, que reclamaron su derecho de paso por un camino histórico que quedó indebidamente cerrado.

Referencias Editar

  1. Miguel del Corro, José González (Grillo), Ernesto Hidalgo, Miguel Ángel Marcotegui, Felipe Moreno, José Luis Soriano, Gloria Tena y Antonio Tenorio, para la Asociación Cultural El Ponderal.
  2. de Luis, G (2012) Repertorio histórico de los Caminos y Cañadas del Serrejón. Cuadernos de Estudios nº 26
  3. de Luis, G (2016). Noticia sobre los pozos de nieve de la Sierra de Hoyo de Manzanares. Cuadernos de Estudios nº 30
  4. Tenorio A. El Serrejón en la cartografía: sus caminos, acceso el 15 de enero de 2016
  5. de Andrés, G (2000). Las cacerías en la provincia de Madrid en el siglo XIV según el libro de montería de Alfonso XI. Fundación Universitaria Española. Madrid 2000
  6. Tenorio A (2015). Montería del Salto de La Muela.
  7. Martínez-Ruiz E y Pi-Corrales M (2010). Protección y seguridad en los sitios reales desde la ilustración al liberalismo. Universidad de Alicante.
  8. Ayala y Raya, M. Real Sitio de El Pardo. Biblioteca de la Provincia de Madrid. Crónica de sus Pueblos. Edición facsímil en papel . Editorial Maxtor, 2012
  9. La electricidad, llegó a los municipios de la comarca en los primeros años de siglo XX, tras la construcción de la Central Hidroeléctrica de Navallar. Las negociaciones del Ayuntamiento de Hoyo de Manzanares con la Sociedad Hidráulica Santillana (empresa suministradora) comenzaron en 1911, siendo alcalde Anastasio Blasco y gracias a las gestiones del recién dueño del Pendolero, Don Gabriel Maura y Gamazo, quien junto con su esposa Doña Julia de Herrera funda la finca ese mismo año 1911.

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